Ideario

El Instituto Superior de Formación Docente y Formación Docente Continua creado en el seno de la Federación de Educadores Bonaerenses “Domingo Faustino Sarmiento” funda su ideario en torno a los siguientes ejes estructurantes:

  • Dependencia  de una entidad Gremial Docente
  • Articulación entre la lógica de la Educación Privada y las características propias de la entidad fundante, vinculada históricamente a la defensa de los principios de la Educación Pública.
  • Excelencia
  • Gestión democrática
  • Apertura y Flexibilidad
  • Innovación
  • Transferencia de resultados
  • Participación
  • Autonomía

La Federación de Educadores Bonaerenses “Domingo Faustino Sarmiento” se encuentra comprometida desde su mismo mandato fundacional, con el mejoramiento de la calidad de la educación en su conjunto y las competencias profesionales de los docentes en particular y en ese sentido cuenta con una larga historia de acciones de capacitación y perfeccionamiento docentes.

Las alternativas  de Educación semipresencial y a distancia constituyen un avance en dirección a la articulación de un proyecto de formación docente continua que permita el acceso a ofertas de calidad a sus afiliados, habida cuenta de que por su estructura organizativa, la FEB  está instalada en la casi totalidad de los partidos de la Provincia de Buenos Aires, y algunos distritos poseen escasa o nula oferta académica tanto para formarse como para capacitarse o acceder a carreras de postitulación. 

En lo Filosófico

Siguiendo los lineamientos curriculares de la provincia de Buenos Aires, el Instituto Superior Docente y Técnico F.E.B., considera que del universo amplio de valores, interesan a la Formación Ética los valores morales. Estos radican en las actitudes de la persona o en las situaciones de convivencia en la que los seres humanos se respeta mutuamente y se ayudan para lograr su proyecto de vida individual y comunitario. Puede firmarse, en general que el valor a que se refieren todos los valores morales es la dignidad de la persona humana.

Hablamos así de un hombre que como ser trascendente, resume en su persona las cualidades y calidades de ser singular y a la vez comunitario. Autor de su propia historia, no permanece al margen del destino común de sus congéneres, sino que su obra se engarza en la trama de la historia colectiva a la cual pertenece y modifica con su acción. En este sentido, la historia humana, historia de interacciones, hay que comprenderla como un proceso de compleja urdimbre en la que no hay un determinismo, ni una linealidad, sino que se constituye de múltiples posibilidades y búsquedas, dentro de las cuales el hombre desarrolla sus opciones.

Las sociedades de hoy, muestran una conflictiva relación hombre – realidad, cuyas características de creciente deshumanización se reflejan en proyectos en los que los componentes económicos y las producciones tecnológicas dominan el campo de la vida moderna.

En la concepción sustentada, en cambio, constituye, no solamente su fundamento antropológico sino, además, la matriz filosófica que nutre de sentido al trabajo del hombre. Y es a través de ese trabajo que el hombre conforma la cultura, entendida ésta como la producción material y espiritual de un pueblo, que se manifiesta en su modo de vida y es resultado de su proceso creador.-

En lo pedagógico

En el contexto de la transformación educativa y siguiendo la concepción de la jurisdicción, ubicamos en este contexto a la educación, como proceso permanente a través del cual se van desarrollando las potencialidades del hombre, en tanto persona individual e integrante de una comunidad cultural y social.

Como todo proceso humano, la educación vive los vaivenes emergentes de la compleja diversidad que caracteriza el tránsito de las sociedades de hoy. Esta situación se refleja, en principio, en la familia, cuya relevancia en la formación  de la personalidad de cada individuo es ampliamente reconocida. Pero consideramos que debemos tener en cuenta la presencia significativa de las instituciones sociales y los medios masivos de comunicación. Estos aportes son, muchas veces, contrastantes con principios y valores que se sostienen en las propuestas educativas donde sostenemos que desde el aspecto pedagógico está íntimamente vinculada con el mejoramiento de la calidad de vida de amplios sectores de la población.

Este concepto se desarrolla en una nueva definición de ámbito educativo o Institución de enseñanza superior que si bien tiene un marcado perfil social, pero de claro contenido pedagógico. Será de particular relevancia la conformación de equipos docentes que generen la creación de instancias comunitarias facilitadoras de la concreción de Proyectos Institucionales que establezcan las acciones y metas educativas emergentes de las necesidades y demandas de la comunidad.

Estos proyectos serán reflejo de criterios de autonomía que le darán identidad, capacidad de autogestión pedagógica e inserción social.

La autonomía se entiende en áreas de competencias que le son propias, sin perder su sentido de pertenencia a un sistema educativo que la enmarca y la contiene. En este sentido, la capacidad de autogestión abrirá caminos para la capacitación de recursos, implementación de experiencias de aprendizaje, innovaciones adecuadas a la propia realidad, transformándose el Instituto en unidad de investigación pedagógica.-

En lo didáctico

En el marco de la concepción didáctica del diseño curricular de la jurisdicción, debemos considerar el aprendizaje como el conjunto de interacciones del sujeto con la realidad, conforma un proceso continuo y dinámico de avances y retrocesos, que le permiten aprehenderla; este proceso es el aprendizaje.

Nuestra propuesta didáctica supone también que los aprendizajes son  entonces, experiencias previas que condicionan las nuevas experiencias, pero que también se actualizan e integran en los nuevos aprendizajes.

Se acepta así su carácter global y la dimensión subjetiva de este proceso pero en correspondencia con su dimensión social. Con referencia a la enseñanza, es la intervención intencionada de un sujeto en el proceso de aprendizaje de otro, con el fin de orientarlo y facilitarlo. Se considera que el sostén de la acción educadora es el vínculo entre “sujeto que aprende” / “objeto” /  “sujeto que enseña”, ámbito de interacciones permanentes y sustanciales condicionado por su contexto. La relación “sujeto que aprende” “objeto”, está fundada en el valor que aquél reconoce en este último, el vínculo tiene connotaciones gnoseológicas y afectivas (porque se construyen conocimientos y valores).

Aunque es necesario destacar la responsabilidad de educador en la construcción de dicho vínculo, por cuanto está condicionada a su propia vinculación gnoseológica y afectiva con el “objeto” y con el “sujeto que aprende”.

La enseñanza hoy,  necesita de docentes críticos que se desempeñen orientando el proceso educativo, convirtiendo el saber académico en “saber escolar”, adoptando las estrategias adecuadas para su aprendizaje. Los docentes, actores en este ámbito, que les es propio por asignación profesional, tienen también la responsabilidad  de la transposición didáctica entendida ésta como el conjunto de las operaciones necesarias y pertinentes para una enseñanza eficaz.

En la concepción desarrollada, el proceso de enseñanza se manifiesta como fuerza altamente movilizadora de los aprendizajes; de aquí su valor y la importancia de una teoría que avale su práctica. Desde este ángulo se ve claramente la necesidad de una formación la necesidad de una formación docente contínua.

En los hechos educativos se despliega la práctica docente en la que hay un fuerte impacto de las relaciones vinculares, la misma es concebida como “praxis”, síntesis de teoría y práctica, que apunta al proceso educativo en una forma adecuada de reflexión y análisis continuos.

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